La pequeña cerillera

La pequeña cerillera. Madrid: Anaya, 2004.
Traducción de Enrique Bernárdez.
Ilustración de Judit Morales y Adrià Gòdia.
I.S.B.N.84-667-4434-7.

Pertenece a la Colección “Sopa de Cuentos”. Existe en versión minilibro. La traducción al castellano se mantiene fiel al estilo original.

Siempre parece difícil encajar este cuento en una colección infantil...

Las imágenes, desde el principio, se tiñen de azules y grises (que restan dureza pero no tristeza al cuento), de manera que todo él se envuelve en el halo de melancolía que proporcionan los colores. Y la tragedia final se mitiga, se va diluyendo desde el principio. El amarillo es usado de manera lógica por el calor que induce y que refleja, las distante calidez del interior de los hogares, anhelada por la niña.

La composición en la imagen que hemos seleccionado (p. 7) encasilla a la niña entre las dos ruedas del mecanismo de la pobreza. Hay un paralelismo entre las imágenes de la página 3 y de la página 23. En ambos casos aparece el edificio como recurso, como metáfora visual sobre la que al final se elevan la niña y la abuela.

Otras formas de evocar emociones y sentimientos, son el mantener la frialdad de las estrellas de nieve en casi todas las ilustraciones, incluso en los interiores; o bien el perro cabizbajo (que acompaña a la niña y que es privativo de este cuento), que se aleja en la escena final.

En 1998 Judit Morales recibe el Premio Lazarillo por No eres más que una pequeña hormiga, y en 2001 recibe el Premio Nacional de Ilustración por la misma obra. Recomendamos este cuento para conocer a la ilustradora en una dimensión más personal.